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Logo GTA VC Décimo Aniversario Este diálogo está escrito según la reedición de Grand Theft Auto: Vice City de 2012
Por motivo del décimo aniversario del juego para dispositivos móviles, Rockstar Games realizó una nueva traducción, corrigiendo errores anteriores.
Si tu versión del juego es otra, es posible que encuentres algunas modificaciones respecto a esta versión.

A continuación se muestran los diálogos de Vudú troyano, misión de Grand Theft Auto: Vice City.

Los diálogos que están señalados en rojo están presentes solamente en las versiones del juego lanzadas antes de 2004 y en la versión para Steam (PC). En versiones posteriores, los diálogos señalados fueron censurados debido a las protestas realizadas por las comunidades haitiana y cubana en los Estados Unidos. Los diálogos señalados en azul son exclusivos de dichas versiones.

Diálogos

En el Café Robina

VT2

Las mujeres saliendo del establecimiento.

Dos mujeres de visitantes se encuentran tomando un trago, y Umberto les comienza a hablar.

  • Umberto: Ey, señoritas. ¿Sabéis qué voy a hacer? Primero voy a matar a un haitiano. ¿Y después? Después voy a hacer el amor como un hombre. ¿Sabes chica? Algo así.

Una de las chicas le arroja la bebida en el pantalón de Umberto.

  • Chica de piel blanca: ¡Perdedor!
  • Chica de piel negra: Mamón.

Ambas se largan del café.

  • Umberto: ¡Ey, nena, no te tocaría ni con una pértiga de tres metros! ¡A Umberto Robina le gustan las damas! ¡No una cabra con faldas!
Tommy llega al lugar.
VT3

Umberto y Tommy hablando.

  • Umberto: ¡Tommy! ¡Tommy, te quiero, te quiero! ¡Vámonos!
  • Tommy: ¿Irnos a dónde? ¿No me puedo tomar primero una taza de café?
  • Umberto: ¡No hay tiempo para café! Además, acabo de tomarme uno. (señala a su pantalón)
  • Tommy: Oh.
  • Umberto: Vamos a eliminar a los haitianos. Tommy, ¿qué tiene un elefante dentro de la trompa? ¡Dos metros de mocos! ¡Ja, ja, ja! Vete y consíguenos un coche haitiano discreto. Cuando lo tengas, regresa y recoge a mi chico, Pepe, y llévalo a donde los haitianos de un sitio a otro... Luego te vas hasta la planta de procesamiento de los haitianos. Su planta de procesamiento.
  • Tommy: Lo que tú digas, Umberto.
  • Umberto: ¡Ey, Tommy! ¡Tommy! Usa su disolvente como explosivo. ¡Boom! Y ¡Bye bye!

Tommy se dirige hacia la puerta.

  • Tommy: Umberto, ¿qué hay de ti?
  • Umberto: Oh, voy a quedarme atrás, a vigilar el café con papá. No se siente muy bien, ¿sabes?

De camino a la planta de procesamiento

Tommy sale del café acompañado de Pepe y hace el siguiente comentario, pero no habrá subtítulos del juego para ello.

  • Tommy: La última cosa que necesitaba era esto. Quizá la última cosa que necesitaba era un enema. Pero esto está cerca. (frase original: The last thing I needed was this. Maybe the last thing I needed was an enema. But this comes close...)

Tommy consigue un Voodoo, coche de los haitianos.

  • Pepe: ¡Oye, vamos a encontrar a nuestros muchachos!

Ambos parten hacia el laboratorio de los haitianos.

  • Pepe (si Tommy va por el oeste de Little Haiti): Compadre, este lugar es un vertedero.
  • Pepe (si Tommy tarda demasiado en llegar): ¿Te has perdido tío?
  • Pepe (cerca de su destino, si Tommy conduce a alta velocidad): ¡Tío! ¡Conduces como un loco!

Ambos se reúnen con Rico y los demás frente al laboratorio de drogas.

En la fábrica

VT6

Los cubanos y Tommy reunidos.

  • Rico: Hola, amigos. El explosivo está en la parte de atrás, amigo. Bueno. Haitianos. Putas. Muerte. Vamos.
  • Cubano: Sí, vamos.
  • Pepe: Sigue a mis compadres. De acuerdo, allá vas...

Todos los cubanos ingresan a la fábrica y se bajan de sus coches, iniciando los disturbios con los haitianos.

  • Tommy: ¡Voy a colocar la bomba, cubridme!

Tommy coloca los explosivos.

  • Cubano: ¡CORRED!

Tommy y los cubanos se alejan del lugar, mientras este es destruido.

Llamada posterior

Tras la finalización de la misión, Tommy recibe una llamada de Umberto Robina.

  • Umberto: Tommy, soy Umberto Robina.
  • Tommy: ¿Cómo está el café?
  • Umberto: Oh, maravilloso. Increíble. Tommy, increíble. Sin blandengues, Tommy, solo hombres de verdad, ya sabes, ¡y las mujeres hermosas! De todos modos, quería decirte que para papá y para mí, para nosotros, ahora eres un cubano. Has demostrado que tienes unas pelotas de cojones, tío.
  • Tommy: Gracias, Umberto. Nadie me había dicho eso desde que salí de la cárcel. Nos vemos.
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