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Este es el diálogo de la misión Under the Gun, de Wu "Kenny" Lee, en Grand Theft Auto: Chinatown Wars. Kenny le pide a Huang que vaya a aprender a luchar y a manejar armas de fuego, para justo después, proteger uno de sus negocios, que está siendo atacado.

En el restaurante de Kenny

Huang entra en el restaurante y su tío procede a hablar con él.

Kenny Lee: Al no poder regalarle a Hsin la espada, como le prometí, he tenido que renunciar a mi candidatura como su sucesor.
Huang Lee: Lo siento, tío, pero en cuanto consigamos la espada, podrás recuperar tu posición.
Huang Lee: Mietras, mi padre sigue muerto.
Kenny Lee: Gracias, Huang.
Kenny Lee: Pero recuperar la espada...
Kenny Lee: ...ya no es lo más importante.
Kenny Lee: Unos viles macarras callejeros que se creen que estoy acabado amenazan mis negocios.
Kenny Lee: Cuando te caes te dan una patada. Me sabía un proverbio de eso, pero se me ha olvidado.
Huang Lee: ¿Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca aún?
Kenny Lee: No.
Huang Lee: ¿Mira antes de saltar?
Kenny Lee: No. Da igual, eso ahora no es importante.
Kenny Lee: Lo que importa es que un montón de tíos me están jodiendo y eso no me va.
Kenny Lee: Es la guerra, sobrino. Necesito que te entrenes con las armas.
Kenny Lee: Y Huang, a pesar del horror de la muerte de tu padre, me alegro de que estés aquí.

Huang sale del restaurante y va hacia callejón de atrás.

Reunión con la maestra de armas

Huang se sorprende al ver a Ling, y habla con ella.

Huang Lee: ¿Ling? ¿Eres la maestra de armas de Kenny?
Ling Shan: Podría enseñarte un par de cosas, Huang Lee.
Huang Lee: Seguro que sí, pero no soy tan fácil.
Ling Shan: Escucha, si quieres sobrevivir en esta ciudad, será mejor que aprendas a defenderte. ¿Sabes luchar?
Ling Shan: Muestrame tu mejor puñetazo.

Huang propina varios golpes a un muñeco, y luego patadas, mientras Ling observa.

Ling Shan: No está mal. Tienes buenas piernas.
Huang Lee: Podría decir lo mismo de ti.
Ling Shan: Seguro que esas frases te funcionan, pero también estoy segura de que pagas a tus mujeres.
Huang Lee: Compro a todos mis amigos. Hace la vida más fácil.
Ling Shan: Bien. Creo que me gusta tu actitud de niño rico solitario. Te pega. ¿Sabes usar un arma?
Huang Lee: Puedo intentarlo.

Con el arma de Ling, Huang dispara al muñeco hasta romperlo - momento en el que viene Kenny desde la puerta trasera de su restaurante.

Las órdenes de Kenny

Kenny llega corriendo al callejón, para hablar urgentemente con Huang y Ling acerca de uno de sus negocios.

Kenny Lee: ¡Huang! ¡Ling! Deprisa...
Kenny Lee: Unos putos macarras callejeros están atacando uno de mis restaurantes.
Kenny Lee: Dales una lección, Huang.
Ling Shan: Cogeré mi arma. Te conseguiremos una de camino.

Ambos corren hacia un contenedor de basura, y se paran en frente.

Ling Shan: Siempre tengo armas escondidas en contenedores de basura por toda la ciudad para emergencias como ésta.

Huang recoge un arma escondida por Ling dentro del contenedor.

Ling Shan: Vamos.

Ling y Huang corren hacia el negocio de Kenny que se encuentra en peligro.

Fuera del restaurante

Una vez allí, un camarero del negocio se pone a charlar con Ling y Huang.

Camarero: ¿Sois la protección? ¿Una zorra y un macarrilla?
Camarero: No me extraña que todo el mundo se meta con nosotros.
Camarero: Unos matones han llevado al jefe a la parte de atrás.

Van hacia el callejón lateral, donde aparece uno de los matones enemigos.

Matón callejero: Eh, señoritas, decidle a Kenny que se acabó. Ahora esta ciudad es nuestra.
Ling Shan: ¿De verdad, chavalín? ¿Tu ciudad?
Matón callejero: Sí. Mi ciudad, puta. Mi ciudad.

El matón asesina a Ling, al disparar con su pistola, mientras Huang lo ve todo.

Huang Lee: ¡Ling! ¿Qué coño?

Huang persigue al matón a través del callejón.

En el tejado del restaurante

En la parte trasera del restaurante, Huang acaba con la vida de tres de los cuatro matones que amenazan el negocio - el último de ellos se encuentra en el tejado, amenazando al gerente. Huang sube las escaleras, y acaba con el último matón, salvando la vida del gerente.

Gerente: ¡Coño, ya era hora, chaval! ¡Casi me matan!

El gerente se va, y Huang se queda allí, observando con tristeza como una ambulancia se marcha, con el cuerpo de Ling en su interior.

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